
(...) Esta “hegemonía social”, impuesta por las corporaciones mediáticas, se asienta estableciendo una noción de indispensabilidad en la vida social, propagando sus intereses de grupo. Intereses que trascienden limites meramente económicos. Es en la construcción de un mito, entendido no como instancia movilizadora y cohesionadora a partir de la cual se genera una nueva realidad, sino como una estructuración falsa y encubridora, tendiente a la conservación de privilegios y a la imposición de paradigmas culturales. Nuevas pautas culturales que suman sin replanteos a un mismo complejo cultural vigente. (Cultura entendida como espacio y tiempo y no un concepto abstracto).
A partir de este mito de indispensabilidad mediática, los mass media recurren de manera constante a la eficiencia de lo simbólico para producir efectos sobre realidad. Estableciéndose de este modo, y ante la ausencia de espacios institucionalizados de reconocimiento mutuo, como instrumentos imprescindibles en la interlocución social.
Si decimos pues que la visión es informada, “que la observación está compuesta por un recurso lingüístico que permite decir lo que vemos” a través de un “lenguaje que es parte del mundo cultural compartido” es entonces que entendemos la proverbial influencia del discurso mediatico sobre la interpretación de los hechos de la realidad. Bondades si las hay del pensamiento básico, simplista; aquello que no requiere de mayores indagaciones: ¡Esta es la Realidad! ¡Consuma!
A partir de este mito de indispensabilidad mediática, los mass media recurren de manera constante a la eficiencia de lo simbólico para producir efectos sobre realidad. Estableciéndose de este modo, y ante la ausencia de espacios institucionalizados de reconocimiento mutuo, como instrumentos imprescindibles en la interlocución social.
Si decimos pues que la visión es informada, “que la observación está compuesta por un recurso lingüístico que permite decir lo que vemos” a través de un “lenguaje que es parte del mundo cultural compartido” es entonces que entendemos la proverbial influencia del discurso mediatico sobre la interpretación de los hechos de la realidad. Bondades si las hay del pensamiento básico, simplista; aquello que no requiere de mayores indagaciones: ¡Esta es la Realidad! ¡Consuma!
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