
Mártires y figuras de bronce, rebalsan los manuales de historia. Doscientos años de vida cuasi independiente. Las luchas, ideas e ilustración, el contrato social; imágenes de una comunidad formada culta, consiente en su estado de dominación. La verdad es que los bronces de la patria carecen de dureza. Esas imágenes beatificadas de lo próceres intocables e impolutos cuadran de manera excepcional en la construcción de un mito democrático, en aras de lo que fuera la cimentación de una nación para el desierto argentino, pero no ya en una indagación algo más compleja.
Desde el género literario, con olores, texturas y un hilo conductor que te obliga a narrarte un capítulo más de una excepcional novela histórica, Andrés Rivera nos envuelve en una tesis no menor. “La Revolución es un sueño eterno” plantea desde el ojo atento de un juan José Castelli cansado, ya ex orador de la revolución, una mirada retrospectiva y critica a los sucesos de mayo.
Esencial para todo aquel que se sepa apasionado de la historia Argentina, “La Revolución es un Sueño Eterno” de Andrés Rivera es posta inapelable.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada